Desde mis palacios de invierno, en la sociedad democrática y sin fuerzas ocultas del cielo, donde todos (salvo yo, aunque no se nota) somos iguales, donde la codicia se castiga con el destierro chez Satán, donde creemos que cuanto más felices sean los demás más felices somos el resto y mejor lo pasamos, envío mi apoyo moral al sufrido pueblo español y me sumo, aunque sea en espíritu, a la huelga contra reformas laborales injustas y carentes de humanidad, impuestas por gentuza innoble que controla los mercados y quiere una sociedad humana dividida en castas.
Si luchaís unidos podeís ganar no sólo la batalla, sino también la guerra
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