Les he pillado: el falso socialista y el falso “hombre bueno” se reunen para decidir, al margen de aquellos a quienes debieran representar, asuntos de alta importancia, como el número de banderitas del vaticano que ondearán en las calles de España cuando el de los ojos de loco vaya por allí de visita (a gastos pagados).
Esto es lo que mis antenas han interceptado de la conversación mantenida entre ambos:
“Oye, Jose Luís, que yo te hago una labor sin precio, que te tengo a los tuyos entretenidos poniéndome verde, y a los que no son tuyos poniéndote verde a tí, asi se distraen de historias de más enjundia, como donde ha ido a parar el dinero que les han robado”
“Ya, hombre, pero entiéndeme, si me paso con lo de vuestra financiación algunos de los míos se pueden mosquear más de la cuenta. Ya sabes que yo a mis hijas las mando a catéquesis, oye, que no soy ningún radical yo. Pero tengo que hacerles creer que soy socialista. Todavía hay quien se lo traga. Y que dure. ¿No querrás tu que se instale en España, un gobierno de izquierdas no?. Tenemos que guardar un poco las apariencias…”
“Ya sé, ya sé, Jose Luis. Oye ¿te gustan las pastas estas? Me las hacen las monjitas a diario. Y prueba un poco de este vino que es el que me ponen para la misa… ¡Teta de novicia!, y eso que de novicias yo se poco. A mi donde esté un buen monaguillo…”
“Al grano tú. Que ya hemos aprobado lo del gasto extraordinario para tu viaje… Y no te preocupes… que nadie os molestará. Podeís tomar la calle como de costumbre…”
“Como me gusta tu alianza de civilizaciones… Socialistas y católicos aliados contra los radicales. Asi se hace la historia. O asi se deshace, como prefieras verlo.
06 jul 2010 a las 5:58 pm |
Tenga cuidado madre, que conseguirá que la Cospedal la acuse por escuchas ilegales…
Zápater se la sigue pegando a demasiados, diría yo.
Bendición, gracias!
=)