La Tierra es un lugar de saqueo. Cada día más. Ahora le ha tocado el turno a Grecia (aunque los griegos han reaccionado un poco: se ve que todavía queda algo de vida en vuestro mundo).
En España las carambolas políticas y los deseos de los poderosos han dictaminado que nada mejor que bajar los salarios de los pocos que quedan con trabajo estable (en ese país avanzais a pasos agigantados hacia el sistema de jornaleros, es lo que los economistas llaman “reforma del mercado laboral).
Y mejor aún, van a bajar el nivel adquisitivo de los jubilados (congelándoles sus minipensiones y subiendo los impuestos indirectos). Los viejecitos, ¡esos si que hacen milagros!: ya me direís a mi si no es mucho más sencillo multiplicar unas cuantas sardinas y unos mendrugos de pan que sobrevivir en España con menos de 600 euros mensuales y la salud hecha un cisco.
Bueno. Pero como yo soy buena, buenísima y bonísima, me he dicho: vamos a echarles una mano a esos despistados. He revisado vuestras finanzas y he llegado a la conclusión de que vendiendo sólo una pequeña parte de los tesoros que los católicos almacenan en Roma tendríais para salir del bache unos años sin obligar a los jubilados a alimentarse con alitas de pollo y espaguettis de oferta.
Y entonces le he llamado. Conteniendo mi natural repugnancia por los hombres vestidos con faldones de Armani, he telefoneado a aquel que dice tener línea directa conmigo. La conversación ha sido más o menos la siguiente:
“¿Herr Ratzinger? Aqui Dios al aparato”
(silencio sepulcral de unos minutos)
“¿Cual de ellos, el Padre, el hijo o el Espiritu Santo?” me ha respondido con voz entrecortada, y no de emoción como debiera suponerse, sino con bastante ansiedad.
“Dejate de sandeces y vayamos al grano. Y no te apures que no te llamo para echarte la bronca que te mereces, sino para que hagas algo decente de una vez por todas”
“Usted dirá…Yo por mi parte también querría pedirle…” me ha respondido con voz de mosqueo pero a la vez de buitre en busca de negocio. No le he dejado seguir, seguro que quería que apareciera petroleo debajo de la Sixtina.
” Tengo poco tiempo que dedicarte así que seré concisa: se trata de que repartas el dinero entrre los pobres, ya sabes. Renuncia de forma inmediata e irrevocable al 0.7% del IRPF español, devuelve las tierras de las que sois propietarios en ese país al pueblo al que se las habeís usurpado y que los profes de religión trabajen gratis o no trabajen”
Le notaba intranquilo… No decía nada. Continué.
“¡Ah! Y por último. Quiero que se ponga una máquina expendedora de condones gratuitos en todas las iglesias que gestioneis. “.
Yo hago lo que puedo, como veis. Pero no tengo ganas de hacer milagros.
18 may 2010 a las 7:05 am |
No sé si mi comentario ha sido fulminado por su todopoderoso mouse o se trata del puto akis, pero decía que:
Me da que no va a colar, hay cosas imposibles hasta para la misma Dios. Hacer que la ICAR se comporte cristianamente es una de ellas.
18 may 2010 a las 7:51 am |
Por Lucifer Fet! Hablas con una Diosa que nunca censuraría nada, al menos nada que saliera de tus dedos!
No. No parece que vaya a colar. Y lo de cristianamente, sinceramente, te diré que no se lo que significa. Yo prefiero el término humanamente, en el sentido contrario a su significado natural.
No. Hay cosas que ni yo soy capaz de conseguir.
23 may 2010 a las 9:26 am |
Usted no lo entiende, Diosa, lo que se roba no se quita. ¿O era lo que se da no se quita?
23 may 2010 a las 11:41 am |
Arnau… ¡no me seas irreverente! Por supuesto que lo entiendo…. ¡demasiado bien!
¿habeís pensado en no esperar a que os devuelvan lo robado sino tomar lo que es vuestro, sin más, por las buenas o por las malas? O me pongo a hacer milagros o os toca a vosotros trabajar. Y yo ahora ando demasiado ocupada. Asi que os toca a vosotros.