Tras unas merecidas vacaciones en los confines del universo (allá donde no se cumplen las leyes de la física por vosotros conocida, allá donde los milagros operan sin que yo haga nada para ello), tras unas merecidas vacaciones, os decía, y después de desatender mis obligaciones como diosa, me disfracé de humana y me fui a Madrid a ver como van las cosas por ahí abajo (podría verlo todo desde el salón de alguno de mis palacios, pero me gusta el directo).
Como a pesar de mis esfuerzos por parecer mortal hay algo en mi que… Irradio, lo quiera o no un algo especial, asi que siempre que quiero ir de incógnito a la tierra escojo los lugares donde nadie esperaría nunca encotrarme: esta vez me fuí al super.
Pasé inadvertida hasta que dos mujeres extrañamente vestidas me abordaron. “Ya estamos”, pensé, “me han reconocido”. Les miré detenidamente y me di cuenta de que llevaban unos pesados vestidos hasta el suelo y un extraño pañuelo, en la cabeza que les tapaba hasta el último cabello y, por supuesto, todo el cuello. No. No eran musuImanas. Salvo las afganas, las mujeres musulmanas van muy tapadas, pero no tanto. Eran, habeís adivinado, monjas. Ya sabeís lo poco que me gustan esas mujeres que pregonan la virginidad y la sumisión al varón. Asi es que di rienda suelta a mis impulsos y le increpé a una de ellas:
“¿No te da vergüenza ir asi a la calle?” ¿Por que no te echas un novio y disfrutas de tu cuerpo en vez de taparlo? ¿De verdad crees que hay un dios al que le gusta que te disfraces asi, como las arabes sometidas a los hombres? ¿Que diferencia hay entre tu y una mujer de Kabul? ¿que la mujer de Kabul usa el burka porque la obligan y tu sólo porque eres tonta?

Me miró asombrada. Me sonreía como sin entender nada. Pobre mujer. Habló con dios y no se enteró. Encima cree que está casada conmigo (menos mal que no quiere que consumamos el matrimonio, porque iba dado: de momento soy hetero).
Creo que voy a seguir con mi campaña de bajada de moral a todas las monjas que me encuentre por la calle. Ya que vuestros gobiernos financian los viajes de sus lideres antidemocráticos con el dinero de todos, yo voy a divertirme un poco. Ellos a promocionar el sida y atacar el uso de los condones, yo a promover la minifalda y la promiscuidad sexual. ¿A que lo mío es más razonable?
Con un poco de suerte me excomulgan (¿como le puede importar eso a nadie que no sea un imbécil como Bono?)
Otras cosa: es cierto que no os invito a los que todavía vivis a mis fiestas celestiales. Pero os he invitado ya a una fiesta llena de posibilidades que se llama vida. Os animo a que disfruteis de ella (sin indumentarias estúpidas, ni ropajes, ni prejuicios, por favor)
