No he visto todavía -mis ocupaciones aquí en el cielo no me lo han permitido- la película esa sobre Hypatia que acaba de estrenarse.
En cambio he leido el periódico y me ha dado la risa.
Bueno, vayamos por partes:
Hypatia es una tía guay. Cuando tengo que delegar algún problema de matemáticas, es a ella a quien recurro, que lo resuelve todo y bien en un plisplas, y feliz porque así le invito luego a tomar el té en mi mansión y hablamos del universo y lo pasamos muy bien mirando las estrellas. Está aquí conmigo desde que fue asesinada por hordas de supersticiosos, como bien les llama Juliano, un emperador romano, también muy buen tío, que luchó como pudo contra la barbarie y los amantes del negro y del monoteismo (más bien triteismo pero esa es otra cuestión). A Juliano, una vez que me conoció, no le importó nada saber que sólo hay un dios, que soy yo, porque esto de aquí arriba es tan democrático, que funcionamos casi como en un sistema politeísta, muy politeista además. Es que sino menudo coñazo, oye.

Las hordas aquellas, que quemaron libros, luego irrecuperables para la ciencia y el saber de la humanidad, sometieron posteriormente al mundo civilizado al oscurantismo y a la ignorancia. La destrucción de Alejandría y de su biblioteca fue uno de los pasos para instaurar en el mundo lo que se algunos llamaís Edad Media y otros “The dark Age” (denominación esta última mucho más adecuada en mi opinión). Más de mil años hubieron de pasar para que el mundo recuperarase el amor por el saber y por el uso de la razón. La cultura, con los de negro, era sólo almacenar libros copiados en bibliotecas -libros que nadie o casi nadie leía- y censurar todo aquello que les pusiera, siquiera remotamente, en entredicho. Y quemar, quemar lo que no les gustaba. Les encanta el fuego. Y que ardan en él personas o libros (por eso con Luci están la mar de bien, ardiendo eternamente, para que digan que soy vengativa, todo lo contrario, les doy de lo que les gusta).
Bueno, las hordas de los bárbaros han ido perdiendo influencia en los últimos quinientos años y, sobre todo, en los dos últimos siglos (me alegro por vosotros, de corazón). La ilustración y los movimientos para la liberación humana han tenido que ver con todo ello. Y que la gente lee… Que le vamos a hacer… Pudieron contener los ansias de saber y de justicia de la gente durante unos cuantos siglos, pero no se puede poner diques al mar eternamente y su chiringo se les desmonta. Aunque siempre les quedará la Cope como a otros les queda Paris.
Luego, hacia mediados del XVIII los primeros movimientos pro igualdad-fraternidad-libertad empezaron a tener éxito y la gente a reclamar no sólo pan, sino también eso, igualdad de derechos y de oportunidades. Con ello los de negro empezaron a perder privilegios. Luego vinieron los sociatas. Hablo de los sociatas-comunistas-anarquistas de verdad, no de Felipe González y cia (la cia suelen ser generalmente banqueros y gente con mucho poder y dinero), ni de Stalin u otras bestias como él. Hablo de los que quisieron y quieren abolir la pobreza y reducir la riqueza de los más ricos para que todos puedan vivir dignamente, y lo mejor posible eso sí. ¿me seguis no?
Bueno… Los de negro primero condenaron a estos movimientos (faltaría más, ellos siempre condenan cualquier cosa que mejore de verdad la vida de los humanos, ellos quieren convencer a los pobres, a sus vasallos, de que si son sumisos y resignados en el cielo tendrán la justicia que los poderosos como ellos les niegan en la tierra. ¡Que sabrán ellos como es el cielo! Ni lo saben ni lo sabrán, que aqui no hay sitio para las cucarachas. ¡Vamos hombre!).
A lo que iba, que me desvío:
Luego, viendo que la cosa esa de la igualdad era imparable, se quisieron apuntar al carro revolucionario para descafeinarlo (en plan quintacolumnistas, con bastante éxito por cierto). Empezaron además a decir que si Jesús era el primer socialista, que si era un revolucionario (nada más cursi que el jesucristo superstar oye)…. ¿Y por que? os preguntareís…. ¿Que tiene ese tipejo de revolucionario? Agarrándose a un palo ardiendo, creo se aferran a que dicen que dijo aquello de “reparte el dinero entre los pobres y sígueme”. Vamos que lo que este tío (al que no tengo el gusto ni el disgusto de conocer) pregonaba era la caridad. Ni aun asi debiera colar, que el socialismo es otra cosa.
(Nota al margen: de ese tío lo que me queda más claro es que era medio vasco, siempre de cenas con sus amigotes en plan sociedad gastronómica donostiarra, y medio gallego, que nunca se mojaba: si le preguntaba algo un centurión por ejemplo, daba respuestas ambigüas como aquella de dar a dios lo que es de dios y a roma lo que es de roma, que es como no decir nada, yo-no-quiero-follones-ni-líos-tengo-que quedar-bien-con-todos).
Es curioso que son los más ricos y cristianos declarados, esos que debieran, siendo coherentes con su ideología, vivir en la indigencia y deshacerse de sus bienes materiales (que encima muchos acaparan sin vergüenza), los mismos que generalmente son fervorosos defensores del orden capitalista, y acusan de inconsecuentes a los ateos socialistas si estos no acatan las reglas de comportamiento cristianas y no viven en la pobreza. ¿curioso no? Porque que yo sepa ni Marx, ni Bakunin, ni Engels ni Troski, por citar a algunos, renunciaron a sus bienes materiales ni promovieron la pobreza. Abogaron, eso sí, por el reparto de la riqueza, reparto por las buenas o por las malas que es muy distinto. Este reparto no es caridad, ni algo que deba hacerse a nivel individual. No es caridad, entendedme, la caridad es cosa de católicos, cosa de “buena voluntad”, dar las sobras de las riquezas a los miserables para que sigan siendo miserables y los ricos cada vez más ricos y encima con buena conciencia. El socialismo, en cambio, debiera ser un sistema en el que la acaparación de la riqueza no fuera posible y en el que los MEDIOS DE PRODUCCION no fueran propiedad de nadie en particular, sino de toda la colectividad (que ningún socialista que se oponga a la propiedad privada está por socializar el mp3 o el teléfono móvil de nadie, caramba).
Bueno que no vengo aquí a hablar de política. Yo soy dios y con esas banalidades vuestras no me quiero meter.
En realidad todo esto era para introducir y presentaros al ganador del premio CINICO-CARADURA-DEL UNIVERSO que este año ha recaído en un ex-ministro de defensa español que habla con un deje castizo espantoso. Un tal José Bono, que va y dice el otro día que para renovar el socialismo nada como los valores cristianos

Por estas declaraciones, y porque este tío cristiano si que es, y de pura cepa (aunque de repartir la riqueza entre los pobres nada de nada). Pero lo que no debiera llamarse de ninguna de las maneras es socialista… Es un quintacolumnista repugnante. Menudo pájaro meapilas está hecho…
Si se dejase aconsejar por mí (a quien dice rezar varias veces al día), yo le diría que es el momento de montar un gran partido de derechas en España donde él tiene un gran futuro. Es que el actual gran partido, con su presidente ex-ministro de Franco, está pasando por grandes apuros, por haber querido repartir la riqueza. La riqueza de todos entre unos pocos (ellos). Eso es el socialismo de los ricos y de los cristianos: robar a los pobres para dar a los que más tienen. Han leido mal el cuento de Robín de los Bosques.
Que cosas os pasan.