Malos asesores en algunas dictaduras

By DIOS (el genuino)

En Europa hubo una ciudad, preciosa por cierto, dividida en dos partes por un muro: una sóla ciudad, dos países diferentes. Mira que es complicado, casi como esa historia mía y la paloma y el judio-palestino aquel de las barbas siempre rodeado de tíos (¿seguro que no era vasco? Allí se estila mucho eso de las sociedades exclusivamente masculinas).

Berlín es una ciudad preciosa, allí Win Wenders rodó aquella película sobre los ángeles que hasta a mi me emocionó, oye, y que después de verla tuve que hacer una campaña de marketing de lo más agresiva para evitar la desbandada y deserción general de mis chicos y chicas alados. 

Pero en Europa queda todavía una ciudad dividida: Roma, la ciudad de Rómulo y Remo, de la maternal loba, del  Coliseo, de los cesares, de Miguel Angel, de Fellini, de Rosellini, ¡que pedazo de ciudad, caramba!

Y es que no se que gilipollas permitió crear en medio de la misma un estado no democrático (no hay elecciones y tienen de jefe a un anciano dictador que sólo abandona el poder cuando fallece). También es un estado escandalosamente misógino y machista y se llama Vaticano. Mientras que Berlín y el resto de Roma son lugares llenos de ángeles, en ese lugar donde se almacenan las maravillas del Renacimiento, lo que hay en cambio son pajarracos vestidos de negro (o de rojo y púrpura). 

Esos dementes destrozan con su presencia, y no sólo esteticamente, lugares como la Capilla Sixtina (hace unos siglos les dió por cubrir los cuerpos desnudos de las pinturas de Miguel Angel con ropajes, porque a ellos el color de la carne les molesta y prefieren los colores fúnebres).  Y desde allí se dedican a conspirar contra la felicidad y la alegría humana, acumulando riquezas con las cuales imponer su despótico poder.

Una de las obsesiones de estos pajarracos es el sexo. Les parece malo. Vete tú a saber por que… Yo creo que porque les molesta que la gente sea feliz.
El caso es están dispuestos a que muera la gente a millares con tal de imponer sus extrañas y perversas obsesiones. Por ello se oponen sistemáticamente al uso del condón (sólo aceptan el sexo si es para la reproducción, como si no estuviera ya el planeta suficientemente superpoblado).  Y claro, en países donde hay mucho sida, no se impone el uso de este inofensivo artilugio-funda sanitaria,  y el sida se propaga. Y nacen muchos niños con esa enfermedad,  esos niños a los que los pajarracos pretenden proteger por encima de todo mientras todavía no son niños, sino sólo son un amasijo de células. Y mueren adultos que dejan niños huerfanos en países donde el acceso a los medicamentos es casi imposible.

Leo en uno de vuestros periódicos que el secretario general de Sanidad español dice  que el tal RazingerI está “muy mal aconsejado” al afirmar que los preservativos no son la solución contra el sida

¡Que va a estar mal aconsejado! ¡Que el hombre es una mala persona y un pervertido sexual, sin más!

Mi consejo es que lleveís ante un tribunal internacional al tal Ratzinger y a toda su corte y que les acuseís de genocidas.

Y que la OTAN invada el Vaticano en plan Rambo ya mismo. Que ilu. Y eso que yo soy pacifista.

2 comentarios para “Malos asesores en algunas dictaduras”

  1. pitutxa Dice:

    eres muy ocurrente y te expresas muy bien. comparto tus ideas y ese tono acido tan R.. El mundo de humanos creo que no tiene remedio.
    he leido otras de tus cartas
    besos Pitutxa

  2. Noe Dice:

    Señora Dios, coincido con usted en mi fascinación por Berlín y en que los vascos y los palestinos saben poco, casi nada, de mujeres. Besos celestiales.

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