Conozco vuestra ignorancia en materia teológica. ¡Si hasta pensabais que yo era un viejecito!. No os voy a reñir por ello, tranquilos, que la culpa es de los tios esos vestidos de sedas de Armani, con faldas y muchos botones y coronas y mitras y cosas asi que llevan siglos dedicados a la manipulación, la difamación y la calumnia (especialmente contra mí), la mentira y los cuentos chinos (y no chinos).
La verdad es que no parece, en principio, posible. que un sólo humano sano mentalmente y mayor de cinco años pudiera tragarse tanta historia cursi y fantástica. Pero si. Lo han conseguido en muchos casos. Y es que esos personajes, que campan a sus anchas por la Roma de Miguel Angel, de Julio Cesar y de Fellini, se han preocupado mucho por mantener la ignorancia y por controlar la educación de los pobres niños. Y de este modo han logrado que haya demasiados supersticiosos y bobalicones dispuestos a creerse que yo separo las aguas de los mares, que soy tres y uno, que hay mujeres que paren y luego siguen vírgenes o que creo mundos en siete días. Por cierto que la evolución, la fisica nuclear, la quimica y la biología son mis grandes inventos y logros intelectuales. Hacer las cosas como dicen ellos, ya terminadas y en siete días, hubiera sido de una simpleza insultante.
Por eso estoy yo aqui terráqueos. Para enseñaros catequesis. Pero poquito a poquito ¿eh? que prefiero matar el rato con otras cosas.
Acudo hoy a vosotros a hablaros de uno de los pocos mandamientos (esos que se inventó aquel loco del desierto) que no deben ser abolidos. Pero con cuidado. No hay que tomárselo tampoco al pie de la letra.
Me refiero al séptimo mandamiento. Ese que dice, sin más, “no robarás”. Veamos primero tendríamos que decidir que significa eso de robar y luego contemplar sus excepciones. Asi pues, si alguien tiene hambre y roba al que le sobra comida pues no es pecado, sino al contrario, merece un premio (por mi parte).
Pero vamos a ver… para robar.. .es necesario que alguien sea propietario de algo. Y si nos ponemos a mirar eso de la propiedad muy al detalle veremos que la mayor parte de lo que la gente considera como tal procede del robo o del uso de la fuerza.
Os pongo un ejemplo;: la propiedad de las tierras.
Que yo recuerde, cuando hice el mundo no parcelé la tierra y le dí un trozo a cada humano. No. Fueron las conquistas, las guerras, las matanzas y el uso de la fuerza la que permitió que unos cuantos manguis se autoproclamarán propietarios de las tierras de este planeta, que luego fueron transmitiendo a sus hijos o vendiendo a otros, y luego ya, éstos, se consideran “propietarios legítimos”. No voy a revolver mucho en este tema, que me llamareis comunista o anarquista o que se yo, que aunque me da lo mismo, esto no va de política, va de lógica y de teología.
Sería muy cruel por mi parte decirle al que se ha hipotecado hasta el fondo durante años para poder comprarse una casita de 60 metros a 40 minutos en metro de la ciudad, con vistas a un erial, con monomandos en el baño eso si, en la que poder vivir y criar a sus hijos (no más de dos, que si no no caben), que esa casa, que le ha costado más que sudores y lágrimas, no es “legitimamente suya” (aunque repito, lo de la parcelación de la tierra no es cosa mia).
Pero, en cambio, a quien acapara tierras y pisos que no usa, mientras otros duermen en la calle, a ese habría que preguntarle por la legitimidad de esas propiedades. Yo creo que un tio asi, un acaparador es un ladrón. Sin más.
¿me seguis?
Bien. Consideremos un caso muy actual, el de esos escándalos que han sacudido estos días vuestros templos de la codicia, osea las bolsas y los bancos. En estos templos y durante los últimos años, unos cuantos tipejos se han hecho con la propiedad de mucho dinero, muchisimo. No se si os habeis percatado que el dinero no es sino la capacidad de comprar trabajo ajeno, es decir que el que acapara dinero está comprando el que otros trabajen en su lugar, osea dicho de otra manera, acciones de esclavitud.
Esta acaparación ha sido realizada de forma “legal”, pero desde mi punto de vista (que es el que vale), con pecado contra el séptimo mandamiento. Osea pecado de los gordos. Con engaños, con información privilegiada, con desinformación, con mentiras a medias se han forrado a costa de que otros se hayan hecho más pobres. Por esto sólo, ya merecen un lugar de honor en los dominios de Lucifer (pobre Lucifer, que trabajo el suyo…). Pero es que además ahora los muy canallas pretenden que sigaís pagando sus caprichos y sus lujos y engrosando sus cuentas de resultados, y que el poco dinero que habeis ganado sirva para reflotar las empresas que ellos mismos han hecho naufragar después de llenarse los bolsillos. Aqui intervienen otros pecadores contra el séptimo mandamiento: los politicos que les siguen el rollo y que elaboran costosos planes de traspaso del dinero de los pobres a los ricos. A esos, además de estar con Luci, habría que castigarlos en la tierra (¿habeis pensado en restaurar la tortura sobre el potro? es cruel, pero eficaz)
Recapitulando: los ladrones que yo, dios creador, más aborrezco, son aquellos que acaparan “propiedades” en gran cantidad, generalmente mediante el engaño, la mentira o la conspiración, impidiendo con ello que otros tengan lo necesario para sobrevivir dignamente.
¿Alguna duda? El séptimo mandamiento queda pues, vigente, pero con las matizaciones que ya he hecho. ¿entendido?
Os dejo que me han entrado unas ganas terribles de robarle la tiara de tres coronas de oro al tío ese que sale los domingos hablando latín desde una plaza de Roma. Estoy pensando que quedaría muy mona de lampara en el cuarto de baños de invitados.