En el paraiso no se puede jugar al fútbol. Hay razones para ello de tipo logístico: al estar en las nubes los balones caen al espacio y no quiero que los del infierno me monten una si dan en la cabeza de alguien.
Además aqui somos más sofisticados en cuanto a aficiones.
Pero sobre todo, no hay futbol, porque no hay nada menos sexy que un tio en calzoncillos y con medias hasta la rodilla.